Tenía poco más de 9 años me parece. Estaba en cuarto de primaria. Ya el primer día me fije en que nadie decía hola y que todos se apartaban de mí: eran grupos de amigos de la infancia, en los cuales era imposible acceder. Y por encima yo no era gallego. Ser Francés me dificultó mi vida académica: Risas, burlas y mofos. Luego vinieron las peleas. Mandaban a un chaval repelente y ignorante hacer el trabajo sucio: le mandaban ir a pegarme. Nunca tuve la fuerza de voluntad necesaria para pegar a alguién... imaginaos una clase entera. Menos mal que había gente en esta aula que era la mía, que me ayudaba. Pero nunca en público, para evitar dañar su "prestigiosa imagen social".
Me estoy rayando a base de escribir mi historia.
Os dejo, a la semana que viene para otro microcapítulo de mi infancia.
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